Pero yo no. Soy europeo y tengo un estilo (¿el qué?). Tuve señales. Yo creía que era catetismo a lo de decathlón en un domingo de Casa de Campo. Porque, si no, que me diga alguien por qué en el avión a Anchorage todos iban vestidos como si, nada más aterrizar, en vez del pasaporte, te fueran a empujar a correr por un sendero entre osos y falta de autoestima.
A veces, la ruta será real, con sus kilómetros y sus paisajes. Otras, será un simple divertimento, desahogo, crítica, queja o pista. Pero siempre habrá una historia al otro lado de un último horizonte de verano.
jueves, 4 de septiembre de 2025
Aquí se viene al fin del mundo
sábado, 14 de septiembre de 2024
Repaso gastronómico 2024
Llegó el momento más esperado. Cuando el estómago ruge, es hora de recordar qué nos deparó la mesa de dinners familiares, casas de comida con ínfulas en pueblos de 9.000 habitantes y lo que se haya podido terciar.
Recuerdo que ya en este post repasé los momentos de Chicago, con lo que es momento de echarse también a la carretera en lo gastronómico. Iré más o menos por orden cronológico, lo que me obliga a arrancar a pie de maletero en el aparcamiento del Outlaw Festival, que fue mi primera parada de carretera. Al estilo botellón, con un sándwich comprado en una camioneta fuera del recinto (dentro vi luego que necesitabas una hora para pedir algo de comer) y con unas cervezas compradas en la licorería de al lado.
De pronto, volvía a mis 20 y pico años. Hasta en que te guste cualquier cosa. No dejaba de ser una especie de desayuno metido en pan: huevos, bacon, jamón (no ibérico, claro; ni serrano ni del malo, como el lomo nuestro), aguacate y diría que pico de gallo. Así y todo estaba muy bueno.
Ya, ya sé que no habéis venido a esto. Preferís cosas como esta:
Se trata del Kenwood, un local para la burguesía intelectual de Minneapolis (la librería de Louise Eldrich está en la puerta de al lado, en un barrio donde vivía hasta Mary Tyler Moore (una especie de Lina Morgan, con todos los respetos para Lina y para Mary por compararlas: la humorista más famosa de cierta época muy lejana, vamos). El desayuno fueron unos huevos rancheros: cerdo asado en tira, patatas, huevo y jalapeños. Un 7, diría como mucho. No tenía mucha personalidad, la verdad.
La cena es olvidable, en lo único de Jamestown (Dakota del Norte) que podía llamar la atención. Un garito para chavalería de pizzas y hamburguesas de carril. Eso tomé, pizza, aunque me empeñé en innovar con una de pepperoni, manteca de cacahuete y picante (no muy terrible). Lo mejor, los panecillos de queso en plan buñuelos de al lado.
La venganza culinaria no tardaría en llegar. A la mañana siguiente, en Medina Café, de la localidad de mismo nombre, Medina, a unos 30 kilómetros de Jamestown, vino esto.
Por un lado:
El revuelto era una maravilla: patatas de desayuno (las hash browns que les llaman, que es pillar una patata asada, cortarla en tiras muy finas y pasarlas por sartén) con carne, bacon, pimientos, cebolla y huevos.
Por si me quedaba sin hambre, una tortita del tamaño de una pizza de Casa Tarradellas.
Rozando el 9. diría yo.
El día no siguió mal. A las cinco en punto (la medianoche de ese día, ya mi cumpleaños en España), me sentaba en el Famous Dave's BBQ, que es una cadena del Medio Oeste de barbacoa (no había nada mejor en Bismarck, capital del Estado, aunque parezca mentira). Alitas picantes y unas costillas de ternera muy tiernas (se despegaban del hueso con guiñarles un ojo). Un 7, con todo.
Del desayuno de mi cumple ya di cuenta. La carretera, a veces, no te deja opciones:
viernes, 13 de septiembre de 2024
La campaña, según carteles, pickups y desayunos
Sabes que has entrado en territorio republicano (ahora de Trump) cuando:
-Ves carteles a pie de carretera de amor a Dios (en la guerra de las señales gigantes, como si fuera el de un McDonalds, junto a interestatales o carriles perdidos de la mano de ese mismo dios, los demócratas no entran mucho... o nada).
-El porcentaje de pick-ups iguala o supera al de coches normales.
-Este año he visto carteles igual de intensos sobre "proteger nuestras armas" y las consecuencias del fentanilo.
-Hay muchas granjas.
-El porcentaje de hombres que usa a gorra tiende al 80%.
-Un 5% usa sombrero vaquero.
-En el dinner familiar de toda la vida de un pueblo perdido, los parroquianos usan camisetas del tenor de "Si te molesta mi patriotismo a mí me molestas tú".
-Los parroquianos usan mucha ropa imitando al camuflaje.
-La gasolina es más barata.
-La renta media, más baja.
-En las carreteras solitarias, los conductores te saludan al cruzarse contigo (en los estados azules hay menos carreteras tan solitarias).
-Los carteles de 'Propiedad privada' son bastante más grandes y amenazantes.
-Y lo más importante de todo (por poner un toque de humor): los desayunos son inmensamente mejores (será que no usan las mascotas del vecindario).
Ahora bien, ¿se nota en el ambiente la campaña? En la última, la de 2020, no estuve en USA por razones obvias. En 2016, no me acuerdo, de ser honesto, si bien aquella ruta se movió por la costa este más demócrata posible. Era raro ver algo de Trump en las zonas por las que estuve (de Boston a Maine por casi toda Nueva Inglaterra), la verdad.
Aunque he ido a mirar las fotos de entonces y mirad lo que he encontrado (es junto a la biblioteca de Boston, en pleno centro):
Lo que son las cosas: el hombre acertó.
En fin, que ya me estoy desviando. Sí, hay mayor exhibición política de lo habitual, teniendo en cuenta que es muy común aquí que en cualquier jardín se luzcan carteles de apoyo a su político preferido en cualquier momento del ciclo electoral y, cuando no hay a instituciones nacionales, se vota para el sheriff, por ejemplo. Es una de las cosas que más sorprenden: pasear por las zonas residenciales y ver el cartel del candidato a gobernador demócrata junto a un triciclo rosa tirado sobre el césped.
-Ashley, te he dicho mil veces que no dejes el triciclo en el exterior.
En fin: Chicago.
Chicago es territorio azul de siempre. Si le sumamos que Obama emergió allí, no se hable más. Aunque para colmo, como dos semanas antes de estar yo se celebró la convención demócrata en sus calles. Todavía quedan carteles de todo tipo, bien de cobertura informativa, bien de servicios municipales. Como que les da penita quitarlo todo.
Excepto en este caso, un claro ejemplo de guerrilla política de primer día de clase:




















































