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jueves, 22 de enero de 2015

Dylanadas




Como ya he dicho alguna vez en este blog (por ejemplo, aquí, con la mejor frase de mi particular lista), eso que estás pensando, probablemente, Dylan lo habrá dicho antes y lo habrá dicho mejor de lo que tú puedas imaginar. 

Esta selección es algo aleatoria y sólo implica a media docena de discos, pero todas y cada una de las citas tiene la fuerza suficiente como para crear una historia (un cuento o incluso una novela) a partir de lo que sugieren.

¿Qué más queréis? 

El Mississippi, bajo una tormenta de verano, a su paso por Nueva Orleans.


So take heed, take heed of the western wind
Take heed of the stormy weather

Boots of Spanish leather

http://vimeo.com/20204690 

Las Badlands, entre Dakota del Sur y Nebraska.


Now I wish I could write you a melody so plain
That could hold you dear lady from going insane
That could ease you and cool you and cease the pain
Of your useless and pointless knowledge

Tombstone blues

https://www.youtube.com/watch?v=pR8zjrPifkI

Los herederos de Custer (el actual 1º de Caballería de Texas), paseando por Little Big Horn.


The cavalries charged
The Indians fell
The cavalries charged
The Indians died

With God on our side



Deadwood (Dakota del Sur), donde mataron al otro Bill, Wild Bill. (De donde mataron al Niño no tengo foto... aún)

There's eyes behind the mirrors in empty places
Bullet holes and scars between the spaces
There's always one more notch and ten more paces
Billy, and you're walkin' all alone.

Billy 1

http://www.tcm.com/mediaroom/video/271767/Pat-Garrett-Billy-the-Kid-Movie-Clip-Billy-1.html


Playa de Camposto, San Fernando (Cádiz). Es diciembre...


Crying like a fire in the sun
Look out the saints are comin' through
And it's all over now, Baby Blue

It's all over now, Baby Blue




Pues eso, en la carretera 61 (en Clarksdale, Mississippi)


God say, "You can do what you want, Abe, but
The next time you see me comin', you better run"

Highway 61 revisited

https://www.youtube.com/watch?v=gXjAVqLhXuo

Vía a ninguna parte en Senoia (Georgia)

Don't say I never warned you
When your train gets lost.

"It Takes A Lot To Laugh It Takes A Train To Cry"

https://www.youtube.com/watch?v=MUHgQohCsao


El Mississippi, pasando por Nueva Orleans.


Well, the emptiness is endless, cold as the clay
You can always come back, but you can't come back all the way

Mississippi


http://vimeo.com/60582975


Al borde de Luisiana, hasta donde los coches pueden llegar.


Idiot wind blowing every time your move your mouth
Blowing down the backroads heading south
Idiot wind blowing every time you move your teeth
You're an idiot babe
It's a wonder that you still know how to breathe

Idiot wind

https://www.youtube.com/watch?v=BbhRHzMWRvs


lunes, 21 de julio de 2014

Que vienen los indios

Día 8 






Están ahí, seguro: escondidos tras los árboles. Mientras, yo me agazapo detrás del sofá, compruebo una vez más que el cargador del Winchester de plástico está completo y espero a que ataquen. 

-Que vienen los indios... 


Con este grito lanzado por mi hermano José solía comenzar la diversión cuando yo era un crío. Los indios, para el pequeño mí de hace 30 años (o alguno más), eran los malos. Irracionales tipos semidesnudos (con lo que mola un uniforme) que se pintan las caras y debían de oler fatal (como si en el Séptimo de Caballería se bañaran a diario después de todo el día a pleno sol sobre un animal sólo ligeramente menos sudoroso que su montura).

Que vienen los indios... Da hasta lástima (doy hasta lástima). Si los indios no hicieron otra cosa que irse hasta que murieron o hasta que los encerraron en reservas con un casino a la puerta para que se jueguen su miseria al azar. El mismo oro que sirvió de coartada de americanos (y de españoles en parte también de los USA y de Río Grande hacia abajo, hasta el fin del mundo) para casi exterminar todo un continente es ahora el que los mantiene callados. 

O borrachos. 

Hoy, ya me veis, ha sido día indio. No habrá muchas fotos porque tampoco se han podido hacer muchas y porque, sinceramente, viéndolas ahora alguno me diría que eso lo he podido tomar en Guadalajara y que Asturias es más bonita de largo. 








Bueno, viendo las fotos podría pensarse algo así. Ahora es cuando me explico: la Natchez Trace Parkway es una carretera paisajística (así la califican ellos) de más de 700 kilómetros que nace en Natchez (muy cerca de la desembocadura del Mississippi) y termina en Nashville. La ruta homenajea (no lo calca lógicamente), el recorrido que las tribus hacían desde el final del río madre hasta las montañas de sal de Tennessee y vuelta; con el tiempo, granjeros y buscavidas de diversa condición también aprovecharon la ruta a través de ríos, montañas, valles y bosque, mucho bosque. 

Yo sólo he recorrido la mitad (desde Tupelo a Nashville) y al menos en ese tramo no te encuentras una sola señal de vida humana (no pasan junto o a través de pueblo alguno, granja o parada de bus). Sólo hay naturaleza y más naturaleza, árboles y más árboles y la sensación de que vas a caballo porque no puedes ir a más de 75 kilómetros por hora. Sí, calculad 300 kilómetros a esa velocidad, anda.

Sin embargo, es una gozada conducir durante más de 300 kilómetros entre vegetación (los tipos de árboles cambian ligeramente según las zonas) para terminar con las colinas verdes, muy verdes, sobre las que se asienta la capital comercial del country (Nashville es al country lo que Memphis al blues, el lado capitalista de la música, con sus estrellitas cuasipoperas de usar y tirar y sus dinosaurios acomodados). 

Ya que estamos en Nashville y a falta de fotos os dejo la canción que está pegando este verano (es una americanada que, con el vídeo, me recuerda a las horteradas ésta que lanza ahora Estrella Damm cada verano... pero a la americana, que estas payasadas shinny happy people para vender cervezas, refrescos o compresas las inventaron ellos):



A mí me gusta (aunque el Kenny éste es como el Georgie Danne del country, el que siempre saca las canciones del verano).

La segunda también la repiten mucho y juro que no pude oír a quién pertenecía. Al igual que con la anterior, me quedo con alguna frase y luego googleo. El juramento se explica porque llego al motel y descubro que la canción country que de verdad me gusta de este verano es de Miranda Lambert (ver el post del día 5), la mismita que descubrí en un bareto de Nueva Orleans.



Pasado el bloque comercial, volvemos a los indios y la seriedad.


Estoy en Dahlonega, al norte de Georgia y en el extremo suroccidental de los Apalaches. 

Origen del genocidio contra los indios más cruento de la historia americana (conocido como el Sendero de Lágrimas o Trail of Tears). 

El pueblo tiene su encanto (si practicáis deportes de naturaleza es divino de la muerte), pero me he venido hasta aquí porque en una laderita del pueblo, allá por el año de 1829, se encontraron unas pocas pepitas de oro. Las pocas se transformaron en muchas y las muchas en millones. Con lo que la primera gran fiebre del oro estalló por los aires. 

-Fire in the hole...

Grita uno y boom. Adiós media montaña.

Los quebraderos de cabeza se multiplican para el Gobierno de Georgia y de los Estados Unidos. Pese a que se frotan las manos, por supuesto; que tres siglos antes, Hernando de Soto, el conquistador español, recibió un soplo de sus confidentes de que en esas montañas había oro, pero el hombre buscó en el lado contrario de la cordillera (muy nuestro) y los españoles renunciaron a seguir buscando en los USA y se fueron al sur... ¿y si el chivato de Hernando de Soto se hubiera ganado el jornal? ¿hubieran sido los USA españoles?.

Anda, hoy me ha dado también por la historia ficción.  

En la historia de verdad, en la que murieron en unas semanas 4.000 cheroquis de 17.000 (uno de cada cuatro de toda la tribu), a la Casa Blanca (¿existía ya?) le da por crear en 1830 el Acta de Remoción India. Con ese nombre, parecía que le iban a poner ascensores a las fincas, pero lo que de verdad provocaba es que las denominadas Cinco Grandes Tribus Civilizadas (para cinco que se habían integrado más o menos) eran invitadas (ya sabéis: es voluntario, aunque quien no haga el trabajo sobre el Lazarillo no aprobará) a abandonar la zona donde vivían (el sureste americano, entre Georgia, Florida, las Carolinas) y coger todo el campo que quisieran al otro lado del Mississippi. 

Ahí al lado, vamos. Unas 500 millas (o casi 1.000 kilómetros a pie).

Algunas tribus se pusieron en marcha con cierta resignación (lo peor vino varias décadas después, cuando los colonos también quisieron quedarse las tierras entre California y el Mississippi). Otras, como los cheroquis, no. ¿Sabéis por qué? Porque el monte del oro era su casa. Así que a ellos hubo que echarlos con la caballería arreando y amenazando. Como dije antes, unos 4.000 murieron de hambre, cansancio y frío de camino a Oklahoma.

En el centro del pueblo están muy orgullosos de su Museo del Oro.


jueves, 5 de junio de 2014

Otra Ruta Pop (y lo mejor de la anterior)



Recalculando ruta…





El GPS de vuestra memoria os habrá alertado de que esta Ruta Pop no es la Ruta Pop que conocíais (a los que no, os recomiendo que paséis de mí en los próximos cuatro párrafos y vayáis donde empiezan las fotitos, que más o menos explica qué fue una Ruta Pop y qué pretende seguir siendo).


No. No lo es, obviamente. Y ese camino se ha perdido como pocas cosas se pierden hoy día en internet (¿esperábais que dijera algo en plan como lágrimas en la lluvia?). ¿Derecho al olvido? A mí me han dado una patada y me han aplicado la Obligación al olvido. El culpable es Hostinger, que porque le ha dado la gana borró de un día para el otro el blog del año pasado. Sin back up (signifique lo que signifique) ni hostias. Borrado sin posibilidad de recuperación.


Así que empiezo de cero, con un poco de nostalgia de lo que se fue y nunca volverá. Porque me da algo de pena haber perdido lo que escribí hace un año en moteles polvorientos y tras cenas opulentas. 

Así se esfumó todo



Está perdido, sí. No me insistáis. Lo sé: soy un poco soplapollas por no haber guardado textos (las fotos las tengo, eso sí). Hay un par de borradores en un Word, pero, la verdad, el 95% de todos los textos los escribí directamente sobre el blog perdido. Y, en efecto, eso incluye Little Big Horn, su reportaje o la crónica inicial de ese primer día donde todo lo que podía salir mal salió de extra pena.


De lo poco que se pudo salvar, la lista de los 10 mejores momentos, que paso a copiar aquí abajo para refrescar un poco la memoria de lo que fue la Ruta Pop originaria, aquellos 7.000 kilómetros en 10 días por el Medio Oeste americano en septiembre de 2013.


(Escrito el 12 de septiembre de 2013. El texto lo he dejado tal cual lo escribí. Las fotos son distintas, porque entonces no quise repetir fotos ya publicadas antes, pero ahora he elegido las mejores de cada caso y he puesto más de una en cada punto, así refresco un poco más la memoria en general y refleja más del viaje en sí).

"Final de trayecto. Hasta aquí hemos llegado. Se me ha acusado de ser largo, pero escribiría cien veces más de lo hecho de todo lo que he visto. Siento si no he explicado algo bien en alguna ocasión (en más de una), pero mis jornadas empezaban a las cinco de la mañana, no bajaban de ocho horas de coche diarias y con varios sitios de visita de por medio… Cuando me ponía a escribir, ya estaba bastante cansado… y eso cuando me funcionaba la conexión.

Aunque ha merecido la pena compartir la experiencia un poquito (hay, insisto, bastante más).

Bueno, no me lío más. Al lío (valga la redundancia). Os dejo diez momentos y os propongo que me escribáis a este post para decirme los vuestros, pedirme fotos de algo (he hecho más de 700) o lo que se os ocurra.

Me ha costado reducirme a diez…

En el aeropuerto de Memphis, al devolver el coche.

Mi fiel, y a veces impertinente, copiloto: Americanity.


10. El coche da problemas. Pero el coche no dio ninguno al final. Canta el gran Billy Howlin’ and Maddin’ Perry en una de sus canciones que el blues es cuando un hombre bueno tiene un mal día. En esa misma canción cuenta que empieza su mal día con el coche que no arranca. Como me pasó a mí. Sin embargo, incluyo este momento como uno de los mejores porque he recorrido más de 4.000 millas (más de 6.500 kilómetros) sin ningún incidente mecánico, de tráfico ni de climatología. No todo lo que empieza mal tiene que ir mal.

El mejor desayuno del viaje, a pie de carretera en la Osceola de Arkansas.
Pedro, un mexicano con un garito supermercado-taberna en la Osceola de Iowa. 


9. Osceola, sinónimo de buen rollo. A partir de ahora, cada vez que vea un pueblo llamado Osceola me detendré. En el de Arkansas, nada más empezar el viaje, se me quitó la mala leche con el mejor desayuno de todo el viaje. En el de Iowa, Pedro y su tienda mexicana me salvaron la vida al dejar que cargara la batería de la cámara poco antes de los puentes de Madison.

El Primero de Caballería de Texas posa con Little Big Horn al fondo.

La caballería, sobre el terreno de la historia.


8. Acompañado de la caballería. Nunca pensé que visitaría Little Bighorn con los sucesores del general Custer. Además, y pese a que me intimidaron en un principio, se portaron bastante bien luego.

Un típico garito en Clarksdale, cuna del blues.


El garito por dentro, tras una buena cerveza local.


7. El lugar donde el blues vive. Y nació, y creció, y sigue creciendo. Clarksdale me ha ganado. Seré un cultureta condescendiente como Morgan Freeman, pero quiero volver a Clarksdale y pasar una semana de concierto en concierto.

La imitación del Stonehenge, en Alliance (Nebraska)

En las Sandhills, trenes y mucha soledad.


6. Nebraska. Creo que es mi estado favorito (qué me gusta un sitio solitario, leñe). Sus Sandhills, sus pueblos de 76 o 12 habitantes, sus trenes como única compañía de carretera (y tú también, Americanity… no te me pongas bizcochón).

Rowan Oak, desde dentro.

Y desde fuera.


5. Mirar por la ventana de Rowan Oak. Faulkner y su patria chica originaron el viaje en su momento. Había que rendir tributo y el esfuerzo ha merecido la pena. Como dice el propio Faulkner, “entre el dolor y la nada, sólo los cobardes eligen la nada”.

Sioux Falls (Dakota del Sur) en el retrovisor.

Las Black Hills, en Dakota del Sur, se desperezan.

Amanece sobre Little Big Horn (Montana).

Rojo, muy rojo, se va el sol en Pittsburhg (Kansas).

Y rojo, muy rojo, vuelve en Oxford (Misssissippi).

El día suda desde primera hora cerca del río madre.


4. Los últimos horizontes. Ya lo decía la cabecera de este blog, iba a la búsqueda de últimos horizontes. De ahí tanta puesta o salida de sol. El rojo de Sioux Falls o los amaneceres y atardeceres eternos de Kansas o Nebraska. Para terminar en Oxford, donde la tierra suda al salir el sol.

Ni los indios querían pisar las Badlands.


Hay una carretera de más de 20 kilómetros entre los peñascos.



3. Bellas y malas tierras. Las Badlands ha sido la sorpresa del viaje. No estaban en el itinerario original. Menos mal que enmendé ese enorme error. Los indios las odiaban por infértiles e imposibles. Yo me he enamorado de ellas (y de alguna cerveza, de nadie más).







2. Los puentes del tesoro. Con un mapa en la mano y el polvo envolviendo al coche en caminos de tierra, los puentes cubiertos del Condado de Madison justifican cualquier pastelada que se les pueda dedicar. Preciosos, simplemente (los puentes y todo el condado).


The Last Stand Hill. Subiendo todo ese valle atacaron los indios.

El valle, ahora desde abajo.


El otro extremo de la batalla.

Los árboles no crecen en Little Big Horn.


1. Little Bighorn. Sin más palabras, excepto la sensación de fin de viaje, de trayecto cumplido, de respeto al pasado y a lo que eres (pese a que he descubierto la verdad sobre la batalla). De lo que tienes que ser pese a todo, pese a la vida y, sobre todo, pese a la muerte". 

(Hasta aquí el artículo del año pasado)




En breve hablaré de mi próxima Ruta Pop (porque es la razón de que haya elegido esta nueva carretera).

Nos vemos pronto.